Cuerpo consciencia y amor

La vida me ha llevado a habitar mi cuerpo, a sentir mis emociones, a despertar mi consciencia y a abrir mi corazón.

Gracias a ello, me he convertido en una mujer madura, sensible, consciente y amorosa, conectada a mí misma, a los demás y a la vida. 

Nirmal Priti Kaur

Terapeuta

Mi experiencia profesional

Desde 2006 facilitando dinámicas de grupo que unen cuerpo y mente.

Desde 2008 haciendo formaciones de gestión emocional.

Desde 2010 acompañando procesos terapéuticos individuales y grupales.

Desde 2012 guiando constelaciones familiares.

Desde 2017 acompañando a parejas.

Mi formación

En acompañamiento terapéutico​

  • Constelaciones familiares.
  • Psicoterapia humanista.
  • Gestión emocional.
  • Biodinámica craneosacral.
  • Flores de Bach con Gestalt.
  • Maestría de Reiki.
  • Sanacion Pránica.
  • Registros Akáshicos.
  • Rueda Medicinal Chamánica.
  • Tantra y masaje consciente.

En movimiento consciente y danza libre

  • Profesora de las Artes Clásicas del Tao: chi kung, tai chi, bastón chino y meditación.
  • Psicomotricista.
  • Facilitadora de biodanza.
  • Creadora de la danza orgánica con arquetipos.
  • 5 ritmos.
  • Meditaciones activas.
  • Yoga.

Mi historia

Crecí poco conectada con mi cuerpo y con mi sentir profundo, en un mundo gobernado por la razón, con poco espacio para la espontaneidad, el sentir y la expresión libre de las emociones. Esta desconexión me llevó a una búsqueda exhaustiva para reencontrar mi esencia, mi sentir, mi vivacidad y mi espontaneidad.

Esa búsqueda me llevó a explorar técnicas que equilibran el cuerpo, la mente y las emociones, mediante el movimiento consciente y la danza libre. Gracias a ello, puede reconectar mi pensar con mi sentir y mi actuar. Más tarde, me formé en terapias psico-emocionales y sistémicas, gracias a las cuales tomé consciencia de mí misma y de mis relaciones, acogí y abracé mis heridas, me responsabilicé de mi vida, modifiqué patrones de pensamiento limitantes, sané mi sistema familiar y, en definitiva, me empoderé.

Mi experiencia de vida me ha mostrado que todo cambia y se transforma, muere y renace, que nada permanece estático, y que la muerte forma parte de la vida. A lo largo de mi recorrido vital, he sufrido dos grandes pérdidas y he tenido que superar dos duelos importantes.

Mi primer duelo fue en el vientre de mi madre, en el que perdí a mi hermana gemela. Con los años comprendí el impacto que aquello causó en mí, y lo puede trascender con acompañamiento terapéutico y constelaciones familiares.

Mi segundo gran duelo fue la separación de mi pareja, después de 18 años de relación. A raíz de mi proceso de transformación personal, que me llevó a modificar mi manera de ver y percibir el mundo, de sentir y de comportarme, la relación con mi marido empezó a complicarse, y poco a poco nos fuimos distanciando. Habíamos evolucionado de diferente manera, y cada vez nos resultaba más difícil encontrarnos. Después de 4 años de crisis de pareja, en las que pasamos por muchas fases, decidimos divorciarnos. Ya no nos complementábamos, no queríamos lo mismo y teníamos distintas maneras de ver la vida.

Fue la decisión más complicada que he tomado en toda mi vida. Durante esos 4 años de crisis, aparecieron muchos miedos e inseguridades. Miedo a quedarme sola, a perder la estabilidad afectiva y financiera, a tener que procurarme los recursos económicos por mí misma (en ese momento estaba empezando mi trabajo como terapeuta y facilitadora de chi kung y danza orgánica, pero aún no estaba consolidado), a decepcionar a la familia, al que dirán los amigos, a fracasar, a equivocarme, a perder mi hogar, a no ser madre, etc.

Durante esos cuatro años tuve la ayuda de terapeutas y amigas que me acompañaron en el proceso de conectar conmigo misma en profundidad, y me ayudaron a encontrar la fuerza, la confianza y el coraje para seguir el camino de mi corazón.

Si los cuatro años de crisis en pareja fueron duros, los 5 años siguientes al divorcio aún lo fueron más. Me encontré sin pareja, sin “mi hogar”, y sin un trabajo estable. Cosas muy valoradas para mí. Y lo peor de todo, es que después de 18 años en pareja, no sabía cómo vivir la vida sin pareja. En realidad, ni tan siquiera sabía quién era yo. 

Al principio, me sentía sola, impotente, frustrada, triste y con miedo al futuro. Era como si “mi vida” se hubiese desmoronado como un castillo de arena bajo una ola del mar. Dejé mi casa, mi pareja y la relación con su familia, me alejé de sus amigos íntimos para darle espacio para hacer el duelo, mi poder adquisitivo bajó por los suelos y, en definitiva, todo cambió. Me fui a vivir sola, me centré en recuperar mi corazón roto y hacer el duelo, mientras procuraba salir adelante con mí proyecto profesional. Sufrí mucho, y tuve que pedir ayuda terapéutica en varias ocasiones. Me sentía desubicada. Había invertido mucho tiempo, energía, dinero y amor en construir una vida en común con mi ex pareja, y ahora me sentía con las manos vacías, con dolor en el pecho, triste y con poca fuerza y energía para recomenzar de nuevo.

Después de un periodo de duelo intenso y profundo, y una vez recuperada emocionalmente, decidí abrirme otra vez al amor de pareja, pero la vida me trajo múltiples relaciones informales (no estables), con las que aprendí muchísimo de los distintos tipos de relaciones de parejas que existen hoy en día. Todas esas experiencias me llevaron a aprender lo que ahora considero lo más importante para ser feliz, con o sin pareja: a amarme y aceptarme tal como soy, a cuidarme y respetarme, a valorarme y abrazarme, a disfrutar de la relación que mantengo conmigo misma, y a no depender de nada ni de nadie para ser feliz.

Cuando comprendí que lo más importante era amarme incondicionalmente y gozar de una relación satisfactoria conmigo misma, y además lo puse en práctica, las cosas me fueron mejor. El trabajo se fue consolidando, y apareció en mi vida un hombre maravilloso. Fue un amor a simple vista, que empezó rápidamente y se consolidó en poco tiempo. Es con este hombre con quien comparto mi vida y con quien disfruto de una relación de pareja enriquecedora y estable. Estamos enamorados, hay mucha complicidad, respeto, confianza, valores en común, aficiones compartidas, comprensión, valoración mutua, buena comunicación e intimidad, juego, risas y abrazos. Y sí, también tenemos nuestros retos y dificultades, que vamos superando día a día.

Este proceso de aprendizaje, experiencia profesional y transformación personal, que empezó en el año 1.998, me ha permitido evolucionar y crecer en consciencia y amor, y me ha regalado la capacidad de acompañar a las personas a amarse a sí mismas, y a sentirse en paz, plenas y completas, tanto si están en pareja como si no. Para ello, las invito a habitar sus cuerpos, despertar sus consciencias y abrirlas al amor, aportándoles herramientas para sentirse a gusto consigo mismas y para construir relaciones de pareja felices y satisfactorias. Y lo hago con escucha, integridad, presencia, consciencia, respeto y aceptación incondicional.

Nirmal Priti Kaur